Qué pedirle a un logo antes de pagarlo
Cinco pruebas que puedes hacer tú mismo, en cinco minutos, antes de aprobar un logo. Si lo pasa, aguanta. Si no, lo vas a rehacer en un año.

Un logo se aprueba casi siempre igual. El diseñador manda una imagen grande, bonita, centrada sobre un fondo claro. El cliente la mira, le gusta, dice que sí. Nueve meses después alguien necesita bordarlo en una camisa o meterlo en la pestaña del navegador y ahí empieza el problema.
La imagen grande no prueba nada. Cualquier marca se ve bien a 2000 píxeles. Lo que hay que probar es lo otro: lo chico, lo sucio, lo incómodo. Estas cinco pruebas las puedes hacer tú, sin saber diseño, antes de pagar la última cuota.
Uno: hazlo pequeño
Pide el logo a 24 píxeles de alto. Eso es el tamaño de un favicon, de un ícono de perfil, de una firma de correo. Si a ese tamaño se convierte en una mancha, el logo tiene demasiado detalle. Un degradado fino, una línea de medio punto o un texto secundario desaparecen ahí.
No significa que el logo esté mal. Significa que falta una versión reducida: el isotipo solo, sin el nombre, o el nombre sin el símbolo. Toda marca que se usa de verdad tiene al menos dos versiones.
Dos: quítale el color
Pásalo a negro sobre blanco. Una sola tinta. Si el logo depende del color para leerse, se cae en la factura, en el sello, en el periódico, en la serigrafía de una caja. Un logo que funciona en una tinta funciona en todas.
Esta es la prueba que más logos reprueba. Un degradado naranja a rojo se ve espectacular en pantalla. En negro plano es una mancha sin forma.
Tres: ponlo sobre fondo oscuro
Pide la versión en blanco sobre negro. No invertida de cualquier manera: pensada. Hay logos que al invertirse pierden contraformas, o que tienen un contorno fino que al blanquearse se engorda y se cierra.
Lo vas a necesitar el primer día que hagas una historia de Instagram con fondo oscuro, o un video, o una gorra negra.
Cuatro: pide la cuadrícula
Aquí no estás probando el logo. Estás probando al diseñador. Pídele el dibujo con las guías: proporciones, alineaciones, qué define cada curva. Si existe, el logo está construido. Si no existe, el logo está dibujado a ojo.
Un logo dibujado a ojo se puede ver bien. El problema viene cuando hay que adaptarlo: una versión vertical, una versión para un espacio estrecho, una animación. Sin construcción, cada adaptación es un dibujo nuevo y cada dibujo nuevo se parece un poco menos al original.

Cinco: escríbelo a mano
Suena raro. Coge un papel y dibuja el logo de memoria, después de haberlo visto dos minutos. Si puedes, es porque la forma es simple y memorable. Si no puedes, nadie más va a poder.
Esa es la función del logo: que te reconozcan rápido. Un logo que no se puede recordar está haciendo de adorno, no de marca.
Qué deberías recibir
Si el logo pasa las cinco, el entregable mínimo es claro. El archivo vectorial, que es el que no se pixela nunca. La versión principal, la reducida, la de una tinta y la de fondo oscuro. Los colores exactos, en digital y en impresión. Y una hoja que diga cuánto aire necesita alrededor y a qué tamaño deja de usarse.
Eso no es un extra. Es lo que convierte un dibujo en una marca que puedes usar sin llamar al diseñador cada vez.


