Oficio

Qué entregar cuando el cliente pide «los editables»

La frase significa cosas distintas para cada persona. Aclararla al principio evita una discusión al final.

Dibujando un logo en una tableta

«Mándame los editables» es de las frases que más malentendidos generan en este oficio. El cliente cree que está pidiendo una cosa. El diseñador entiende otra. Y la conversación llega al final del proyecto, cuando ya no hay margen.

Qué quiere decir normalmente

En la mayoría de los casos el cliente no quiere los archivos de trabajo. Quiere no depender de nadie para cosas pequeñas: cambiar un precio, poner otra foto, hacer el mismo flyer con otra fecha.

Eso no se resuelve mandando el archivo del programa profesional. Se resuelve con plantillas en algo que él pueda abrir.

Cuando lo pregunto directo —«¿qué vas a querer cambiar tú?»— la respuesta casi siempre es esa. Y el encargo cambia: en vez de entregar archivos, entrego herramientas.

Cuándo sí quiere los de trabajo

Hay casos donde la petición es literal y es legítima. Cuando hay un equipo interno de diseño. Cuando la marca es de una empresa que va a trabajar con varios proveedores. Cuando el cliente ya sabe que un día va a cambiar de diseñador y no quiere quedar atrapado.

Ahí el archivo maestro es parte de lo que compró. Y es razonable que lo pida.

Lo que entrego yo

Separo tres cosas y las digo desde la propuesta.

Los archivos finales, listos para usar. De esos nunca hay discusión: son el trabajo.

Archivos finalesListos para usarSiemprePlantillasLas abre el clienteCasi siempreArchivos de trabajoVector maestro, capasSi se acuerda
Decirlo en la propuesta evita la conversación del final.

Las plantillas editables, en una herramienta que el cliente pueda abrir, con lo que puede tocar ya marcado. Esto cubre el noventa por ciento de lo que pide quien dice «editables».

Y los archivos de trabajo, el vector maestro y las capas. Los entrego cuando está acordado, y lo normal es que esté acordado.

Por qué conviene decirlo al principio

No por protegerse. Por evitar la conversación incómoda del final, cuando el proyecto ya está entregado y pagado y aparece una expectativa que nadie puso por escrito.

Una línea en la propuesta lo resuelve: qué se entrega, en qué formato, y qué va aparte. Dos frases.

Portatil abierto sobre una mesa

Un detalle que agradecen

Cuando entrego los de trabajo, los entrego ordenados. Capas con nombre, grupos que se entienden, nada de «capa 47 copia 2». Y las fuentes usadas, indicadas por nombre, para que el siguiente que abra el archivo no se encuentre con todo sustituido.

Cuesta veinte minutos y es la diferencia entre entregar un archivo y entregar algo que otro puede usar.

Sigue leyendo

Mesa con recortes de referencia y tijeras
Oficio

El brief que ahorra tres rondas de cambios

Casi todos los cambios interminables vienen de lo mismo: arrancar sin saber qué se está decidiendo. Seis preguntas al principio.

29 sep 2026 · 2 minLeer →
Bocetos de logo a mano sobre papel
Branding

Qué pedirle a un logo antes de pagarlo

Cinco pruebas que puedes hacer tú mismo, en cinco minutos, antes de aprobar un logo. Si lo pasa, aguanta. Si no, lo vas a rehacer en un año.

20 oct 2026 · 3 minLeer →
Abanico de muestras de color Pantone
Branding

Tu marca no es el logo

El logo es la parte más visible y la menos decisiva. Lo que la gente reconoce de ti es otra cosa, y casi nadie la trabaja.

13 oct 2026 · 3 minLeer →

¿Tu marca necesita algo de esto?

Cuéntame qué quieres resolver. Te respondo con una propuesta concreta, precio y plazo.

Escríbeme por WhatsApp