Plantillas de Instagram que no parecen plantillas
Cómo hacer que treinta publicaciones al mes se vean de la misma marca sin que parezcan la misma publicación repetida.

El problema de las plantillas es que se notan. A la tercera publicación el seguidor ya sabe que es el mismo molde con otro texto, y deja de mirar.
El problema de no tener plantillas es peor: cada publicación se ve de una marca distinta, y nadie te reconoce al pasar.
La salida no es tener una plantilla. Es tener un sistema.
Lo que se repite y lo que cambia
En una marca que se ve consistente, lo que se repite son los ingredientes, no la receta. El color es siempre el mismo. La tipografía es siempre la misma. El aire en los bordes es siempre el mismo.
Lo que cambia es la composición. Dónde va el texto, qué tan grande, si hay foto o fondo plano, si el título ocupa toda la pieza o es una línea pequeña abajo.
Si repites los ingredientes y cambias la composición, la cuenta se ve de la misma marca y cada publicación se ve nueva.
Cuatro moldes, no uno
Lo que entrego suele ser cuatro o cinco formatos distintos que conviven. Una pieza de frase, donde manda el texto grande. Una pieza de foto, donde manda la imagen y el texto es mínimo. Una pieza de dato, con un número enorme. Y una de producto, con la foto limpia y el precio.
Con cuatro moldes y una rotación suelta no se nota el patrón. Con uno solo, se nota a la segunda.
El truco del acento
Hay un recurso barato que funciona muy bien: un elemento pequeño que aparece siempre en el mismo sitio. Una línea de color abajo. Una esquina redondeada solo en un lado. Un punto. Un trazo.
Eso es lo que hace que tapando el logo sigas sabiendo quién es. Es más fuerte que la plantilla y mucho más discreto.
Lo que mata una cuenta
Cambiar el color cada campaña. Es la razón número uno por la que una cuenta no se reconoce. La campaña de diciembre en rojo, la de febrero en rosa, la de marzo en verde. Cada mes la marca empieza de cero.
Si necesitas variar, varía el fondo, no el acento. El color de marca se queda.

Hacerlo editable de verdad
Una plantilla que solo puede tocar el diseñador no es una plantilla, es un cuello de botella.
Lo entrego en algo que el cliente pueda abrir y cambiar sin romper: texto editable, imágenes que se reemplazan arrastrando, y los colores ya guardados. Y con una regla escrita de qué sí se puede mover y qué no.
Esa regla es la parte importante. Sin ella, la plantilla se degrada en dos meses: alguien estira el logo, otro mete una fuente de más, y a los seis meses no queda nada.


